La punción lumbar es una punción del saco dural a nivel de la columna lumbar con el objetivo de obtener líquido cefalorraquídeo con fines diagnósticos o terapéuticos.
Procedimiento
Para ello, se introduce una aguja hueca en el canal lumbar por debajo de los cuerpos vertebrales lumbares primero y segundo, y se obtiene líquido cefalorraquídeo. Habitualmente, la punción lumbar se realiza a nivel del espacio entre la cuarta y la quinta vértebras lumbares. La punción lumbar es la forma más frecuente de obtención de líquido cefalorraquídeo. En neurocirugía, la punción lumbar se realiza con frecuencia en casos de Hemorragias subaracnoideas de etiología no aclarada mediante pruebas de imagen, así como para la Prueba de drenaje de líquido cefalorraquídeo en pacientes con Hidrocefalia normotensiva.
Presión de apertura
La presión de apertura es la presión que se mide inmediatamente después de realizar una punción lumbar. La medición puede efectuarse mediante un denominado del tubo ascendente. Un estudio realizado en 242 adultos mostró un intervalo de referencia del 95 % de 10 a 25 cmCSF como presión de apertura normal, con ligeras variaciones en función del IMC de los pacientes[^1]. Para medir de forma fiable la presión de apertura durante una punción lumbar, esta debe realizarse con el paciente en decúbito y no sentado.
Contraindicaciones
Tanto las inflamaciones superficiales como las profundas de la piel o del tejido subcutáneo, así como las inflamaciones de la musculatura en la zona de punción, constituyen una contraindicación para la punción lumbar.
Alteraciones de la circulación del líquido cefalorraquídeo, como, por ejemplo, la presencia de una Estenosis del acueducto cerebral.
Aumento de la Presión intracraneal con riesgo de Herniación.
Riesgos
La punción lumbar es un procedimiento que se realiza con frecuencia y las complicaciones graves son poco frecuentes. La complicación más habitual tras una punción lumbar es la cefalea pospunción, que aparece aproximadamente en el 32 % de los casos[^2].