Una biopsia consiste en la extracción de tejido para poder examinarlo con mayor detalle. Se realiza, por ejemplo, en el caso de lesiones ocupantes de espacio difíciles de extirpar, con el fin de obtener un diagnóstico definitivo. Por ejemplo, mediante una biopsia cerebral se puede diferenciar con certeza entre un linfoma y un glioblastoma, para garantizar posteriormente el tratamiento adicional si no es posible realizar una resección debido a la localización.