El reflejo de Cushing es una respuesta fisiológica del sistema nervioso a un aumento agudo de la presión intracraneal (ICP), que da lugar a la tríada de Cushing, compuesta por un aumento de la presión de pulso (aumento de la presión sistólica y disminución de la diastólica), bradicardia y respiración irregular[^2]. El reflejo sirve para mantener la perfusión cerebral cuando aumenta la presión intracraneal.
Contexto histórico
La relación fue descrita en 1901 por el neurocirujano estadounidense Harvey Cushing. Sin embargo, experimentos similares ya habían sido realizados décadas antes por otros científicos, como Paul Cramer, Ernst von Bergmann, Ernst von Leyden, Georg Althann, Friedrich Jolly, Friedrich Pagenstecher, Henri Duret, Bernard Naunyn y Julius Schreiber. Cushing omitió inicialmente citar los trabajos de sus predecesores. No obstante, Cushing estudió la respuesta del cerebro a la compresión con mayor precisión que los investigadores anteriores y ofreció una mejor explicación de la fisiopatología del fenómeno que lleva su nombre[^1].