La hidrocefalia malresortiva es una forma de hidrocefalia comunicante en la que la producción de Líquido cefalorraquídeo es normal, pero cuya reabsorción está alterada debido a cambios estructurales en las vías de drenaje.
Etiología
La causa más frecuente de la hidrocefalia malresortiva son los procesos inflamatorios o hemorrágicos en el espacio subaracnoideo, que provocan una lesión de las estructuras encargadas de la reabsorción. Entre ellos se incluyen:
Hemorragias subaracnoideas (SAB)
Estado posterior a infecciones con afectación de la duramadre o del SNC, como, por ejemplo, una Meningitis.
Cambios posoperatorios
Fisiopatología
La base de la enfermedad es una limitación funcional de las Vellosidades aracnoideas (granulaciones de Pacchioni). Como consecuencia de inflamaciones previas o de componentes sanguíneos se producen:
Adherencias y fibrosis de las membranas encargadas de la reabsorción del líquido cefalorraquídeo.
Una acumulación de líquido cefalorraquídeo como consecuencia de ello.
Un aumento consecutivo de la presión intracraneal, con persistencia de la comunicación entre los espacios internos y externos del líquido cefalorraquídeo.
Epidemiología
Tras una Hemorragia subaracnoidea espontánea y atraumática, existe un riesgo significativo de desarrollar una hidrocefalia malresortiva crónica. Aproximadamente el 10 % de los pacientes afectados desarrollan con el tiempo una alteración permanente de la reabsorción que requiere una intervención quirúrgica, en forma de Derivaciones ventriculoperitoneales (VP)[^1].
Diagnóstico por imagen
El estándar de oro para el diagnóstico por imagen de la hidrocefalia malresortiva es la realización de una CT y una MRT.