La siringomielia consiste en una cavidad llena de líquido en la Médula espinal, que se observa principalmente a nivel cervical y torácico y, con menor frecuencia, también en la región lumbar. Hasta en el 70 % de los casos, las siringomielias se asocian a una Malformación de Arnold-Chiari tipo I y en aproximadamente el 10 % de los casos a una invaginación basilar; sin embargo, también pueden estar asociadas a tumores o presentarse en el contexto postraumático o postinfeccioso[^1].
Síntomas
La presentación clínica de una siringomielia puede ser extremadamente variable. Habitualmente, los síntomas progresan durante meses o años, con un empeoramiento inicial rápido que se ralentiza con el tiempo[^1]. La sintomatología puede manifestarse, por ejemplo, mediante dolor, sensación de debilidad, atrofia y pérdida de la sensibilidad térmica y dolorosa[^1].
Diagnóstico por imagen
El método de referencia para visualizar una siringomielia es una exploración mediante MRI.
Siringomielia postraumática
Las siringomielias pueden desarrollarse tras una lesión medular. La incidencia de este cuadro clínico se sitúa aproximadamente entre el 0,3 y el 3,2 %[^2]. El desarrollo de una siringomielia postraumática puede producirse ya a los 2 meses del traumatismo o incluso años más tarde[^2]. El síntoma más frecuente de una siringomielia postraumática es el dolor urente; también pueden presentarse alteraciones de la sensibilidad, hiperhidrosis, déficits motores progresivos y espasticidad de las extremidades[^2].