Una fístula de líquido cefalorraquídeo, también denominada fuga de líquido cefalorraquídeo, es un punto de fuga en el sistema del líquido cefalorraquídeo que comunica con un espacio externo, lo que provoca la salida de líquido cefalorraquídeo. Las fístulas de líquido cefalorraquídeo suelen provocar cefaleas ortostáticas debido a la disminución del volumen de líquido cefalorraquídeo. Las causas de una fístula de líquido cefalorraquídeo son diversas.
Fístula de líquido cefalorraquídeo posoperatoria
Las fístulas de líquido cefalorraquídeo pueden aparecer después de una intervención quirúrgica en la Columna vertebral o en la cabeza, cuando, tras la apertura de la Dura mater, esta no puede cerrarse de forma estanca.
Fístula de líquido cefalorraquídeo espontánea
Las fístulas de líquido cefalorraquídeo, especialmente en la región de la columna vertebral, también pueden aparecer espontáneamente debido a un defecto dural sin intervención quirúrgica[^1]. Esto puede dar lugar al cuadro clínico de la hipotensión intracraneal espontánea.
Fístula de líquido cefalorraquídeo traumática
Las fístulas de líquido cefalorraquídeo aparecen en el 2-3 % de todos los pacientes con un Traumatismo craneoencefálico; aproximadamente el 60 % de estas fístulas de líquido cefalorraquídeo aparecen directamente el primer día tras el traumatismo y el 95 % durante los primeros 3 meses posteriores al traumatismo[^3]
Riesgo de infección
La incidencia de Meningitis debida a una fístula de líquido cefalorraquídeo es de aproximadamente el 5-10 %, y el riesgo aumenta cuando la fuga de líquido cefalorraquídeo persiste durante más de 7 días[^2]. En aproximadamente el 83 % de los casos se produce una meningitis neumocócica[^2].