El síndrome piriforme es un diagnóstico poco frecuente, generalmente establecido clínicamente, en el que el Musculus piriformis comprime o irrita el Nervus ischiadicus. Desde el punto de vista neuroquirúrgico, se trata de un síndrome de compresión extraspinal del nervio ciático y, por tanto, de un diagnóstico diferencial relevante ante síntomas radiculares en la pierna sin hallazgos correlacionables en la columna lumbar.
Epidemiología
Se estima que aproximadamente entre el 0,3–6 % de todos los pacientes con «síntomas de ciática» presentan un síndrome piriforme. Afecta con mayor frecuencia a personas físicamente activas y a pacientes con variantes anatómicas del nervio ciático (p. ej., su paso a través del músculo piriforme).
Etiología
Las causas frecuentes del síndrome piriforme son:
Hipertrofia o contracturas del músculo piriforme, por ejemplo, debido a sobrecarga, traumatismo o sobrecarga mecánica inadecuada.
Cambios postraumáticos tras una caída o un traumatismo directo en la región glútea
Variantes anatómicas (p. ej., fascículos divididos del nervio ciático)
Diagnóstico
Se trata principalmente de un diagnóstico clínico de exclusión. Las siguientes pruebas clínicas pueden ser útiles en el diagnóstico del síndrome piriforme:
Prueba FAIR (flexión, aducción, rotación interna)
Maniobra de Freiberg
Prueba de Pace
Maniobra de Beatty
Tratamiento
El tratamiento de referencia del síndrome piriforme es el tratamiento conservador mediante:
Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento en el marco de la fisioterapia
Tratamiento farmacológico del dolor, por ejemplo, con AINE
Infiltración del músculo piriforme guiada por TC o ecografía[^1]
Pronóstico
El pronóstico es bueno cuando el diagnóstico es correcto. La mayoría de los pacientes logra una mejoría significativa de los síntomas mediante tratamiento conservador.