La prueba de mantenimiento de las piernas se utiliza en neurocirugía para una evaluación rápida, aunque aproximada, de la simetría de la fuerza en las extremidades inferiores.
Realización
Para ello, el paciente se coloca en decúbito supino con los ojos cerrados. Se elevan las piernas y se flexionan la cadera y la rodilla. Si se produce un descenso de una o ambas piernas, la prueba se considera patológica.
Definición
Según los Criterios de la NIHSS, no existe descenso si las piernas pueden mantenerse durante al menos 5 segundos a 30 grados.