Un hematoma epidural suele producirse por un traumatismo y, habitualmente, si existe sintomatología, constituye una urgencia neuroquirúrgica. En la mayoría de los casos se trata de una hemorragia traumática causada por una lesión de la arteria meníngea media y, en consecuencia, de una hemorragia en el espacio epidural.
Localización
Los hematomas epidurales suelen localizarse en la región temporoparietal. Los hematomas epidurales de la fosa craneal posterior representan aproximadamente el 5% de todos los hematomas epidurales1. Aproximadamente el 85% de los hematomas epidurales se asocian a una fractura craneal2.
Diagnóstico por imagen
Los hematomas epidurales pueden visualizarse de forma óptima tanto mediante CT como mediante MRI. La CT ofrece una mejor visualización de las estructuras óseas, por lo que las fracturas frecuentemente asociadas a un hematoma epidural suelen visualizarse mejor.
Referencias