La grapadora cutánea (también denominada coloquialmente stapler) es un instrumento quirúrgico para el cierre mecánico de heridas mediante grapas metálicas.
Modo de funcionamiento
El dispositivo contiene un cargador con grapas estériles (generalmente de acero inoxidable o titanio). Al accionar el mecanismo de disparo, una grapa se deforma con precisión y se introduce en las capas superficiales de la piel, fijando así los bordes de la herida.
Técnica de aplicación
Para obtener un resultado cosmético y funcional óptimo, la técnica quirúrgica es determinante:
Adaptación de la herida: Los bordes de la herida deben adaptarse con precisión antes de accionar la grapadora. Esto se realiza con frecuencia mediante dos pinzas, con el fin de lograr una eversión (protrusión hacia fuera) de los bordes cutáneos.
Evitar la superposición: Una adaptación deficiente o la superposición de los bordes de la herida dificulta la cicatrización primaria y aumenta el riesgo de infección.