La cera ósea se utiliza principalmente en neurocirugía para la hemostasia ósea. Se trata de una mezcla estéril de parafina, cera de abeja y plastificantes. La proporción de cera de abeja suele ser del 85–90 %1. La mezcla se esteriliza mediante radiación gamma y debe almacenarse a no más de 25 grados Celsius. Siempre que la cera ósea se almacene correctamente, tiene una vida útil de hasta 5 años. Los envases de cera ósea disponibles comercialmente suelen pesar 2,5 g por envase2.
Mecanismo de acción
La hemostasia mediante cera ósea se produce exclusivamente por un mecanismo mecánico, sin efecto bioquímico. La cera ósea no se reabsorbe.
Diagnóstico por imagen
En una RM posoperatoria, la cera ósea aplicada aparece como aire.
Complicaciones debidas a la cera ósea
La cera ósea se utiliza habitualmente en las intervenciones neuroquirúrgicas; no obstante, debe emplearse con precaución. El uso de cera ósea aumenta la tasa de infección, ya que el hueso pierde en ese punto la capacidad de eliminar las bacterias34. Asimismo, la cera ósea produce una alteración de la consolidación ósea, lo que debe tenerse especialmente en cuenta en las intervenciones espinales en las que se desea una fusión ósea5. También pueden producirse diversas complicaciones debidas a una compresión mecánica causada por la cera ósea6.
Figura
Referencias