La neurocisticercosis es la infección parasitaria más frecuente del sistema nervioso central y está causada por la larva de la tenia Taenia solium1. El cerdo actúa como huésped intermediario e ingiere los huevos con el alimento, que en el ser humano, que actúa como huésped definitivo, se desarrollan hasta convertirse en la tenia adulta en el tracto gastrointestinal. La tenia adulta puede producir varios miles de huevos al día durante varios años2.
Incidencia
La neurocisticercosis se presenta principalmente en adultos durante la tercera o cuarta década de la vida. La infección en niños o personas de edad avanzada es infrecuente3.
Síntomas
La manifestación clínica de la neurocisticercosis es variable y puede diferir considerablemente en función de la localización de los quistes; además, un gran número de pacientes permanece completamente asintomático4. En algunos pacientes, los síntomas clínicos se desarrollan únicamente años después de la infección del sistema nervioso central. En los pacientes con quistes parenquimatosos, las crisis epilépticas se presentan con frecuencia como síntoma y, con un 70-80% de los pacientes, constituyen también el síntoma observado con mayor frecuencia5.
Diagnóstico
El estándar de oro para el diagnóstico de la neurocisticercosis es la biopsia6. Los síntomas clínicos son demasiado inespecíficos para establecer el diagnóstico y las pruebas séricas presentan asimismo una baja sensibilidad y especificidad7. Los quistes pueden visualizarse mediante CT y MRI, pero no es posible establecer un diagnóstico fiable basándose únicamente en las imágenes8.
Referencias