Se denomina mano caída a la incapacidad total o a la limitación marcada para realizar la extensión dorsal de la muñeca. Clínicamente, la mano queda flácidamente caída. La mano caída aparece con frecuencia en relación con lesiones del nervio radial.
Cuanto más proximal se localiza la lesión del nervio radial, mayor es el número de grupos musculares afectados. Mientras que, por lo general, no se presenta mano caída en una lesión distal del nervio radial, una lesión en la zona media del nervio provoca la mano caída típica y una posición de pronación del antebrazo. Si la lesión es proximal, además, no es posible la extensión de la articulación del codo. En el cierre del puño también existe una disminución de la fuerza en la mano caída, porque, debido a la pérdida de la musculatura extensora, los músculos flexores ya están acortados en reposo.